martes, 4 de noviembre de 2014



1.   Tratamiento para la cura de Anorexia y Bulimia.
8.1 Anorexia.
El impacto sociológico de la anorexia es marcado y repercute en la identidad del adulto joven. El narcicismo individual y social está en juego.
El diagnostico no es difícil. Lo difícil es el tratamiento, por las implicaciones individuales, los familiares y sociales del síndrome.
Se usan muchos tratamientos:
·         Psicoterapia.
·         Terapias comportamentales.
·         Medicamentosa.
·         Familiar hiperalimentación.
Los objetivos del tratamiento son la corrección de la mal nutrición y la resolución de las disfunciones psíquicas del paciente y su familia. El fracaso en la solución de estos problemas a corto y largo plazo puede abocar al fallo terapéutico.

8.2 Bulimia.
El tratamiento de la bulimia es psicoterápico, difícil y prolongado. Responde mejor a la terapia de grupo que a la individual.
El objetivo principal es la desaparición de los atracones y de las conductas compensadoras, para lo cual se puede hacer tratamientos psicoeducativos con resultados eficaces. También se hace terapia familiar para reducir el círculo vicioso de las conductas familiares precipitantes.
En cuanto a la medicación, a corto plazo los tricíclos son efectivos para la reducción de atracones y vómitos, pero no a largo plazo. Además producen efectos secundarios indeseables. Los IRSS (Inhibidores de la Recapacitación de Serotonina) han obtenido muy bueno resultados, con menores efectos secundarios que los anteriores.




El tratamiento generalmente consiste en:
·         Psicoterapia individual, de grupo y/o familiar.
·         Orientación nutricional.
·         Se debe establecer un plan a seguir bajo supervisión de un terapeuta. (este establecerá las bases para el buen fin del tratamiento):

·         Voluntad de llevar una pauta de tratamiento.

·         Disciplina en las dietas, y con las hospitalizaciones sin son necesarias.

·         Control de peso en los objetivos proyectados.

·         Hacer una vida social normal.

·         Regularidad en las consultas individuales o familiares.

·         Control médico.

·         Fortalecer la personalidad.

·         Confianza con el entorno familiar.

·         Confianza con su terapeuta.


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