martes, 4 de noviembre de 2014



1.   Causas de la Anorexia y Bulimia.
6.1. Causas de la Anorexia.
Las familias de estas pacientes suelen ser sobreprotectoras (en especial las madres) y tienen expectativas muy altas con respecto a sus hijos que dificultan el desarrollo de si autonomía e independencia en la adolescencia. La anorexia aparece en este contexto como un esfuerzo para satisfacer a los padres, logrando de esta manera la configuración de una identidad débil a cuestas de una opresión familiar. Generalmente estas familias niegan la existencia del conflicto.
6.1.1. Factores biológicos. Pueden existir aspectos genéticamente condicionados, relativos al estado de ánimo y al temperamento, que pueden actuar como factores influyentes a nivel biológico.
6.1.2. Factores socio-culturales. La exigencia de la imagen corporal para la propia definición personal y la valía ante los demás, son los responsables más directos del incremento epidémico de esta enfermedad. Dentro de estos factores la influencia de los medios de comunicación de masas, juegan un papel fundamental en el desarrollo y refuerzo de las actitudes que desembocan en la patología alimentaria.
Si nos centramos en los aspectos socioculturales que inciden en el desarrollo del trastorno, vemos como es un hecho cierto que las mujeres has sufrido décadas de presión para adaptarse a unos determinados modelos de delgadez. Existe una cultura general que acepta el control del peso como algo normal, sin establecer principios sobre lo que es o no saludable. Vemos en publicidad de forma permanente modelos que alientan al consumo de alimentos bajos en calorías de forma natural, por control del peso.
6.1.3. Factores psicológicos. El énfasis sociocultural de la delgadez es insuficiente para explicar la complejidad del trastorno alimentario. Esta enfermedad es un modo de “solucionar” las dificultades de personalidad y de afrontar los problemas de la vida, es decir va másallá de las dificultades con la comida y la figura corporal. El trastorno psicológico más profundo de la patología alimentaria está relacionado con el desarrollo de la personalidad, la identidad y la autonomía. Si tenemos en cuenta la personalidad previa de las pacientes, observamos que suelen ser ambiciosas, trabajadoras, autoexigentes y con buenos resultados académicos. Tienen miedo a madurar y desvincularse de la familia y dificultad para manejar sentimientos, predominando un estilo racionalizador. La personalidad no es algo que no pueda ser modificable, de hecho observamos que en el caso de los TCA (Trastornos de Conducta Alimentaria), la restricción continua de alimento cambia la personalidad de los pacientes, de forma que dichos cambios pueden hacerse perceptibles para su entorno. En un principio los cambios se relacionan con la conducta de ayuno, de forma que inicialmente se deteriora el pensamiento intelectual. A medida que avanza la pérdida de peso, las ideas se vuelven más simples y dicotómicas, del tipo “blanco o negro”. Se pierde la capacidad de ser creativos, espontáneo, o de abordar actos complejos que requieran aplicación. Las pacientes sienten necesidad de que todos los actos estén controlados de antemano, siendo reducida la capacidad de afrontar la frustración, lo cual conduce al característico aislamiento, en el que se recluyen las pacientes, debido a la dificultad de interacción con un grupo. El ayuno produce cambios neuroendocrinos que generan un primer momento de euforia. Los ojos aparecen más abiertos, dando, la sensación de mayor claridad.
6.1.4. Factores predisponentes. Se han descrito factores genéticos; el sexo femenino, la edad (13-20 años), características de la personalidad (introversión, inestabilidad), obesidad, factores familiares, afectivos, emocionales, novel social medio-alto y presiones socioculturales.
6.1.5. Factores precipitantes. Cambios corporales, críticas sobre el cuerpo, incremento rápido de peso, contactos sexuales y acontecimientos vitales potencialmente estresantes (separaciones, pérdidas, etc.)
6.1.6. Factores de mantenimiento. Factores cognitivos, afecto negativo, conductas purgativas, interacción familiar, aislamiento social y actividad física excesiva.



6.2. Causas de la Bulimia.
Existen muchas ideas diferentes sobre las causas de este trastorno aunque es necesario señalar que no todas son aplicables a cada paciente.
Las personas bulímicas suelen ser emocionalmente inestables, con síntomas ansiosos, impulsivas y con tendencia a la automedicación. Se caracteriza por tener una baja autoestima y gran necesidad de aprobación externa. También tiene menos tolerancia a la frustración. Al igual que las anoréxicas demuestran una excesiva preocupación por su peso y silueta y tienen tendencia a la obesidad.
Una diferencia entre las anoréxicas y las bulímicas es que las primeras, en principio, rechazan su feminidad y no manifiestan ningún interés erótico o sexual. En cambio las bulímicas, hacen los sacrificios de no comer para estar más atractivas y buscan el galanteo casi obsesivamente, manteniendo en secreto sus problemas de alimentación, que dominan su vida tanto como la de las anoréxicas.
El trastorno bulímico suele aparecer en edades posteriores a la anorexia, entre los 16 y 20 años. Sobre un 1-2% de la bulimia pueden hacer también anorexia. La mortalidad también es menor, sobre el 5% o menos, y suele ser suicido debido a la depresión y ansiedad que sufren por su patología.
6.2.1. Presión social. En las sociedades que no valoran la delgadez, estos trastornos de la conducta alimentaria son realmente raros. Entre las personas cercanas a las escuelas de ballet, donde la delgadez se valora de forma extrema, son muy frecuentes. Generalmente, en la cultura occidental “lo delgado es bello”. La televisión, los periódicos y las revistas están llenos de fotografías e imágenes de hombres y mujeres jóvenes, atractivos y delgados. Estos medios de comunicación continuamente nos presentan dietas milagrosas y planes de ejercicio que permitan moldear nuestros cuerpos según el patrón de esas figuras idealizadas artificiales. Como resultado, casi todo el mundo hace dieta en algún momento u otro. Es fácil ver como esta presión social puede dar lugar a que algunas mujeres jóvenes hagan una dieta excesiva y eventualmente desarrollen anorexia.
6.2.2. Control. Se ha dicho que el hacer dieta puede llegar a ser una actividad muy satisfactoria. Casi todos nosotros conocemos la sensación de satisfacción que se experimenta al comprobar en la pesa que hemos perdido un par de kilos. Es agradable el sentir que hemos conseguido controlarnos de un modo claro y visible. Este hecho puede ser especialmente satisfactorio para las niñas en la etapa de la adolescencia ya que pueden creer que el peso es la única parte de sus vidas sobre la cual ella tiene algún control. Así, es fácil ver hasta qué punto la dieta puede ser un fin en sí mismo, más que solo una forma de perder peso.
6.2.3. Pubertad. Una niña con anorexia puede perder o bien no llegar a desarrollar por completo algunas de las características físicas de una mujer adulta, tales como el vello púbico, los pechos y los ciclos menstruales. Como resultado, la paciente puede parecer muy joven para su edad. El hacer dieta puede por tanto ser visto como una forma de diferir en el tiempo o evitar algunas de las demandas de madurez, especialmente las sexuales. Desafortunadamente, esta condición hace difícil a la paciente el alcanzar la madurez y el autoconocimiento que implica el afrontar los problemas que conlleva el crecer.
6.2.4. Familia. El comer es una parte muy importante de nuestra vida de relación con los demás. El aceptar alimentos suele dar placer al que los ofrece mientras que rechazarlos generalmente causa ofensa. Esto es particularmente importante en las familias. Algunos niños y adolescentes pueden descubrir que decir no a los alimentos es la única forma que disponen para expresar sus sentimientos o para tener alguna influencia en su familia.
6.2.5. Factores predisponentes. Presencia de trastornos afectivos entre familiares, abuso de sustancias, obesidad, gran preocupación de los padres por el peso y la figura de su hija, presencia de trastorno afectivo, abuso sexual y diabetes mellitus.



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