martes, 4 de noviembre de 2014



1.   Antecedentes históricos del problema.
2.1 Historia de la Anorexia.
La anorexia nerviosa era un trastorno conocido en épocas antiguas. Así se describe en la edad media en la vida de algunas santas como Liduina de Shiedam, una santa del siglo XIV, o la santa Wilgefortis, hija del rey de Portugal, que ayuno y rezo a Dios rogándole le arrebatara su belleza para así ahuyentar la atención de los hombres, siendo adoptada en algunos países de Europa como santa patrona por aquellas mujeres que deseaban verse libradas de la atención masculina. En 1694, se describió la “consunción nerviosa”, considerándose esta la primera descripción clínica de dicho trastorno. Pero fue Gull quien utilizo por primera vez la expresión anorexia nerviosa en una conferencia pronunciada en Oxford. En la misma época, y de modo simultaneo, se produce la descripción de la enfermedad, calificándola de inanición histérica y considerándola igual que Gull, una enfermedad psicógena. A finales del siglo XIX, en el año 1893, se describe un caso de anorexia tratado con hipnosis, un año más tarde se describe dicha enfermedad como una psiconeurosis de defensa o neurosis de la alimentación con melancolía.
A principios del siglo XX, la anorexia nerviosa empieza a tratarse desde un punto de vista endocrinólogo, así en 1914 un patólogo alemán, describe una paciente caquéctica a quien al hacerle la autopsia se le encontró una desnutrición pituitaria y durante los siguientes 30 años reinó la confusión entre insuficiencia pituitaria y anorexia nerviosa. A partir de los años 30’, la anorexia nerviosa pasa a estudiarse principalmente desde el punto de vista psicológico, quedando en olvido las antiguas discusiones acerca del origen endocrino o psicológico del trastorno. Las explicaciones de esta época se encuentran muy influenciadas por los modelos psicoanalíticos que predominaban en ese momento.







2.2 Historia de la Bulimia.
El termino bulimia, deriva del griego “boulimos”, que a su vez deriva de la fusión de “bous” (buey) y “limos” (hambre), literalmente “hambre de buey”. La conducta alimentaria relacionada con el atracón y posterior vomito auto inducido con la intención de seguir comiendo, se remonta a la época de la antigua Roma. En el siglo XVIII, James (1743) describió una entidad como “true bolimus”, caracterizada por una intensa preocupación por la comida, ingesta de importantes cantidades de alimentos en periodos cortos de tiempo, seguido de desmayos y otra variante “caninus appetitus”, en donde tras la ingesta se presentaba el vómito. En el siglo XIX, el concepto bulimia se incluyó en la edición 1797 de la Enciclopedia Británica y en el Diccionario Medico y Quirúrgico publicado en Paris en 1830 y luego fue olvidada.
Fue recién en 1979 que Russell publico la primera descripción clínica exacta de la enfermedad. En su trabajo describió a treinta pacientes con peso normal que además de un intenso temor a engordar presentaban atracones y vómitos. La llamó a su momento “bulimia nerviosa”, una variante ominosa de la “anorexia nerviosa”.
Galeno describió ya la “kynos orexia” o “hambre canina” como sinónimo de bulimia, considerándola como consecuencia de un estado de ánimo normal y posteriormente, apareció reflejada en los diccionarios médicos de los siglos XVII y XIX  como curiosidad médica. A finales de los años 70’ fue descrita y traducida como el síndrome de purga y atracones o “bulimarexia”. Aparece por primera vez en el 1980 con la denominación de bulimia y, finalmente se adopta el término de bulimia nerviosa en el 1987. Actualmente el DSM IV propone una definición contemporánea de la bulimia nerviosa.


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