1.
Antecedentes
históricos del problema.
2.1 Historia de la Anorexia.
La
anorexia nerviosa era un trastorno conocido en épocas antiguas. Así se describe
en la edad media en la vida de algunas santas como Liduina de Shiedam, una
santa del siglo XIV, o la santa Wilgefortis, hija del rey de Portugal, que
ayuno y rezo a Dios rogándole le arrebatara su belleza para así ahuyentar la
atención de los hombres, siendo adoptada en algunos países de Europa como santa
patrona por aquellas mujeres que deseaban verse libradas de la atención
masculina. En 1694, se describió la “consunción nerviosa”, considerándose esta
la primera descripción clínica de dicho trastorno. Pero fue Gull quien utilizo
por primera vez la expresión anorexia nerviosa en una conferencia pronunciada
en Oxford. En la misma época, y de modo simultaneo, se produce la descripción
de la enfermedad, calificándola de inanición histérica y considerándola igual
que Gull, una enfermedad psicógena. A finales del siglo XIX, en el año 1893, se
describe un caso de anorexia tratado con hipnosis, un año más tarde se describe
dicha enfermedad como una psiconeurosis de defensa o neurosis de la
alimentación con melancolía.
A
principios del siglo XX, la anorexia nerviosa empieza a tratarse desde un punto
de vista endocrinólogo, así en 1914 un patólogo alemán, describe una paciente
caquéctica a quien al hacerle la autopsia se le encontró una desnutrición
pituitaria y durante los siguientes 30 años reinó la confusión entre
insuficiencia pituitaria y anorexia nerviosa. A partir de los años 30’, la
anorexia nerviosa pasa a estudiarse principalmente desde el punto de vista
psicológico, quedando en olvido las antiguas discusiones acerca del origen
endocrino o psicológico del trastorno. Las explicaciones de esta época se
encuentran muy influenciadas por los modelos psicoanalíticos que predominaban
en ese momento.
2.2 Historia de la Bulimia.
El
termino bulimia, deriva del griego “boulimos”, que a su vez deriva de la fusión
de “bous” (buey) y “limos” (hambre), literalmente “hambre de buey”. La conducta
alimentaria relacionada con el atracón y posterior vomito auto inducido con la
intención de seguir comiendo, se remonta a la época de la antigua Roma. En el
siglo XVIII, James (1743) describió una entidad como “true bolimus”,
caracterizada por una intensa preocupación por la comida, ingesta de
importantes cantidades de alimentos en periodos cortos de tiempo, seguido de
desmayos y otra variante “caninus appetitus”, en donde tras la ingesta se
presentaba el vómito. En el siglo XIX, el concepto bulimia se incluyó en la
edición 1797 de la Enciclopedia Británica y en el Diccionario Medico y Quirúrgico
publicado en Paris en 1830 y luego fue olvidada.
Fue
recién en 1979 que Russell publico la primera descripción clínica exacta de la
enfermedad. En su trabajo describió a treinta pacientes con peso normal que
además de un intenso temor a engordar presentaban atracones y vómitos. La llamó
a su momento “bulimia nerviosa”, una variante ominosa de la “anorexia
nerviosa”.
Galeno
describió ya la “kynos orexia” o “hambre canina” como sinónimo de bulimia,
considerándola como consecuencia de un estado de ánimo normal y posteriormente,
apareció reflejada en los diccionarios médicos de los siglos XVII y XIX como curiosidad médica. A finales de los años
70’ fue descrita y traducida como el síndrome de purga y atracones o
“bulimarexia”. Aparece por primera vez en el 1980 con la denominación de
bulimia y, finalmente se adopta el término de bulimia nerviosa en el 1987.
Actualmente el DSM IV propone una definición contemporánea de la bulimia
nerviosa.
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